Shein debuta a la baja en bolsa con el reto de convencer al mercado y ser rentable
La compañía china debuta con una valoración casi siete veces inferior a la del gigante Inditex.
La salida a Bolsa más anunciada de los últimos años ya es una realidad. La plataforma de moda ultrarrápida de bajo coste ha oficializado su estreno bursátil en el mercado de valores de Hong Kong este martes, 1 de septiembre. Si bien su cotización prácticamente no se movió en su arranque en el mercado de Hong Kong, sus títulos empezaron a caer pronto alrededor del 7%.La compañía ha colocado unos 280 millones de acciones en su oferta pública inicial, lo que le ha permitido recaudar alrededor de 13.600 millones de dólares hongkoneses (unos 1.499 millones de euros al cambio actual) después de que el precio final de la oferta se fijara en 48,56 dólares hongkoneses, por debajo del máximo de 49,5 dólares. La forma prevé dedicar este montante en su mayoría a mejoras tecnológicas del negocio, así como a reforzar su expansión global. El salto al parqué representa en esencia el 'plan C', dado que la previsión del grupo fundado por Chris Xu se topó anteriormente con el portazo de Wall Street y de la City Londinense. El máximo exponente de la moda ultra 'low cost', ha logrado superar todos los obstáculos que se le han presentado en el camino y, desde este martes, ya figura como una más en la lista de cotizadas, una vía que se plantea para el grupo con sede en Singapur como una fórmula con la que captar financiación y ampliar su base de inversores.Por comparar con otras empresas del sector, el gigante español Inditex cuenta con una capitalización de más de 180.000 millones de euros; Adidas vale algo más de 27.400 millones de euros y su rival Nike unos 50.000 millones de euros. Por su parte, Fast Retailing, la matriz de Uniqlo, computa a cierre de los mercados del lunes unos 23.000 millones de yenes japoneses, alrededor de 124.000 millones de euros. En el caso de la sueca H&M es de 282.440 millones de coronas suecas (25.376 millones de euros). Los inversores que ya participaron en las rondas de financiación previas a la Oferta Pública Inicial (OPI) están sujetos a un periodo de bloqueo (lock-up en la jerga) de seis meses sobre las acciones que poseían antes de la cotización. Además, debe compensar con hasta 3.500 millones de dólares a sus inversores estratégicos por la pérdida de valoración en casi una cuarta parte desde los casi 100.000 millones de dólares que llegó a alcanzar. Lo hará con una combinación de pagos en efectivo y acciones adicionales gratuitas para reducir el coste de adquisición de sus participaciones. Sin embargo, que acepten mantener bloqueadas las nuevas acciones en una OPV es algo poco habitual. Por lo general, estas restricciones afectan únicamente a los inversores de referencia, que tienen garantizada una asignación determinada de acciones. Dentro de este grupo de accionistas figura también el propio fundador, que controla un 30% del capital. La caída de dicha valoración reduce a 8.000 millones de dólares (unos 6.893 millones de euros) la riqueza de Xu, que llegó a superar los 23.000 millones de dólares (casi 20.000 millones de euros) en patrimonio neto hace algo más de cuatro años. La política arancelaria, el escrutinio político por sus prácticas laborales y medioambientales y una competencia cada vez mayor, han puesto en la diana a Shein. El escenario que afronta pone de relieve hasta qué punto han cambiado las cosas para una empresa de comercio electrónico concebida para la era de la globalización, pero con dificultades para adaptarse a un nuevo orden comercial marcado por el retorno de proteccionismo y las persistentes tensiones entre China y Occidente. Shein fue fundada en 2012 por varios inversores, entre los que se encontraba Xu, con un modelo de negocio que giraba en torno a una combinación de previsión de la demanda basada en datos y una red de fabricantes subcontratados en China. Esta combinación le permitió experimentar un rápido crecimiento, especialmente, en aquellos artículos que empezaban a ganar popularidad, minimizando el riesgo de inventario que durante mucho tiempo han aquejado algunas empresas del sector. El punto diferencial de su expansión global radica en una estrategia con el foco en el extranjero, atrayendo a consumidores europeos y estadounidenses con precios bajos y una avalancha constante de nuevos diseños. Pero este éxito no se entiende sin la exención de aranceles aduaneros aplicables a los paquetes de pequeño valor que son enviados al extranjero y que han decaído. El factor que lo impulsó en Occidente cuestiona ahora su crecimiento a medio plazo con la eliminación de los denominados minimis en EEUU, normativa que permitía a cualquier persona enviar paquetes al país con un valor inferior a 800 dólares sin pagar una tasa, como en la Unión Europea, que ha suprimido los derechos de aduana para paquetes de menos de 150 euros. Acostumbrada a dar pocas explicaciones, Shein ahora debe rendir cuentas de manera pública a sus inversores a la vez que lidia con los retos estructurales de la industria de la moda. En el folledo de la operación citan la elevada fragmentación de mercado, en la que las veinte principales compañías controlan el 20,5% de la cuota. Shein ocupa una posición relativamente privilegiada como uno de los grandes titanes al situarse en tercera posición con un 1,9%, por detrás de Nike (3%) e Inditex (2,5%), según datos recopilados por la consultora CIC.
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