Historia de la curva El Búnker de Madring: la Fórmula 1 se adentra en la Guerra Civil
Entre las curvas de Madring destaca El Búnker, que bordea los fortines de la Guerra Civil Española de La Mata Espesa.
Madring, el nuevo circuito de la Fórmula 1 de Madrid, albergará el Gran Premio del 11 al 13 de septiembre en todas sus categorías: F1, F2 y F3. La superficie de la carretera que los pilotos tendrán que recorrer será de 5,4 kilómetros . Y, entre las curvas más importantes, destaca la que tiene el nombre de El Búnker. No es casualidad que se llame así. Según la información oficial del circuito, recibe este nombre porque "bordea los fortines de la Guerra Civil Española de La Mata Espesa". Así, la historia de la ciudad y las heridas de guerra de hace casi un siglo se incrustan dentro de un gran show como es esta modalidad del deporte automovilístico. En este sentido, dos nidos de ametralladoras custodiarán la curva por la que introduce a los pilotos en el área rápida y técnica de Valdebebas.Trasladados desde su lugar originalLos fortines de la Mata Espesa fueron construidos por los republicanos para defender la capital de los ataques de los sublevados durante la Guerra Civil Española mediante un cinturón de fortificaciones en el perímetro de Madrid. Estos fortines son dos bloques de hormigón de más de 100 toneladas cada una, levantados uno junto al otro, prácticamente pegados y conectados: el Búnker I y el Búnker II. Históricamente, formaban parte desde el monte de El Pardo hasta el Manzanares. Además, se encuentran en un descampado situado al norte de las instalaciones de IFEMA, al otro lado de la carretera M-11, en la ciudad de Madrid.En 2020 empezaron unas tareas de traslados porque entorpecían la ampliación de los recintos feriales de Ifema cuando esta encadenaba dos ejercicios batiendo récords en cifras de negocio. Una de las razones para llevar a cabo esta idea fue un informe que determinó que estaban dentro de una enorme parcela de 500.000 metros cuadrados de titularidad municipal reservada a una ampliación de los recintos feriales que se activó en 2019 y cubierta de grafitis y en deterioro y a la cual no tenía acceso el público. Desde entonces, expusieron un proyecto en el que argumentaban que no era posible mantenerlos e iniciaron la propuesta de moverlo 100 metros de donde estaban, manteniendo la orientación original, con lo que tampoco perdían la contextualización histórica. Esta idea no había sido vista antes y fue criticada por distintas organizaciones. Pero aun así se hizo a través de la empresa Sorigué, en una operación que costó 177.000 euros al recinto ferial.Estas construcciones están protegidas por Patrimonio Histórico y catalogadas como Bien de Interés Patrimonial en la categoría de yacimiento arqueológico. Una de las justificaciones para su traslado fue que sea más visible. Por ello se movió con el objetivo de ser restaurado y, además, de poder ser visitado. En 2025, cuando terminaron los trabajos para su restauración, ya parecían listos para recibir a gente a través de Pasea Madrid, pero aún siguen sin estar abiertos al público. Desde lo más cerca que se puede ver es en la acera de la calle Francisco Umbral, en Valdebebas, a unas decenas de metros de las estructuras.
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