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Por qué la Premier gasta tantos millones: de los derechos televisivos a un reparto más equitativo y la recirculación del dinero

Por qué la Premier gasta tantos millones: de los derechos televisivos a un reparto más equitativo y la recirculación del dinero

Una vez cerrado el mercado de fichajes vuelve a quedar patente la enorme diferencia económica existente entre los clubes ingleses y los españoles.

Es uno de los temas recurrentes cada cierre de mercado de fichajes. Por qué la Premier League inglesa puede gastar tantos millones en comparación con lo que invierten las otras cuatro consideradas grandes ligas europeas: LaLiga, la Bundesliga alemana, la Ligue 1 francesa y la Serie A italiana. A falta de la confirmación de cifras oficiales (que siempre esconden alguna rebaja intencionada), los equipos ingleses se han dejado casi 3.800 millones de euros en contrataciones de futbolistas mientras que la Liga española ha superado por poco los 750 millones. Solo la liga francesa ha gastado menos. Vamos a intentar desgranar los principales motivos por los que existe esta enorme descompensación.El primero es bien sabido por la mayoría de los aficionados. La Premier despierta más interés en el resto del mundo que cualquier otra competición de fútbol por lo que sus derechos nacionales e internacionales se venden más caros. Solo por la retransmisión en Reino Unido, ingresa unos 5.000 millones de dólares por temporada, a lo que hay que sumar la venta y los acuerdos más allá de sus fronteras. Este ingreso, sin duda, supone el principal músculo financiero de la Premier.El reparto de los derechos televisivos en Inglaterra es además mucho más equitativo que en España. La propia institución centraliza todo el dinero y realiza el siguiente reparto entre todos los clubes de la liga: el 50% del montante total se distribuyen de manera igualitaria; otro 25%, según los méritos deportivos, es decir, según la posición en la tabla al acabar la competición y el 25% restante depende del número de partidos televisados de cada equipo.Mientras tanto, en la Liga -que además ingresa mucho menos, unos 2.000 millones de euros-, la división entre los clubes es diferente. La competición comandada por Javier Tebas reparte el 50% a partes iguales entre todos los equipos. La diferencia con la Premier reside en la otra mitad de los ingresos. Un 25% va destinado a méritos deportivos pero teniendo en cuenta las últimas cinco temporadas aunque pesa más el último curso. El último 25% se distribuye en función del alcance social del club (venta de entradas y abonos en los últimos cinco años) y según su contribución a la generación de ingresos por retransmisión. Por tanto, en España, el modelo de reparto premia más a los clubes históricamente grandes y la capacidad por generar ingresos audiovisuales, lo que provoca que la brecha entre los equipos mayores y el resto no cese de aumentar. Esto se traduce en que Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid acaparen casi el 75% del gasto total de los equipos de la Liga, mientras que el otro 25% corre a cargo de los otros 17 clubes. En la última temporada de la que se conocen cifras oficiales, el Real Madrid fue el equipo que más ingresó por derechos televisivos con 158 millones mientras el Leganés solo recaudó 42 millones. Para que nos hagamos una idea, en la misma temporada en Inglaterra, el Liverpool ganó 181 millones mientras que el Southampton, último clasificado, recibió 110 millones. Otro de los factores diferenciales es la llegada de los grandes magnates y jeques a la Premier League con la compra de varios de sus clubes. Lo vemos con el Manchester City, el ejemplo más pragmático. Su desembolso sin fin unido a la laxitud del control económico que reina en la liga inglesa provoca que el equipo ‘citizen’ lleve desembolsados más de 500 millones de euros en este mercado. La mitad de ellos destinados a solo dos futbolistas: Elliot Anderson y Enzo Fernández. Precisamente el control económico de la Liga española es otro de los hándicaps que limitan y mucho el gasto de los clubes españoles. No debería ser ninguna sorpresa, puesto que ellos mismos votaron este sistema para no endeudarse con Hacienda y no incurrir en impagos con sus futbolistas -como ocurría décadas atrás- pero cada fin de mercado la frustración por tener que fichar jugadores cedidos o a coste cero siempre sale a relucir. Por último, otro motivo para que se produzca esta descompensación entre competiciones es la gran cantidad de dinero que los ingleses gastan precisamente dentro de su propia liga. Está muy normalizado que las estrellas cambien de equipo por enormes montantes de dinero, por lo que los millones se mueven en un circuito cerrado donde todos son capaces de abordar operaciones de gran calado. Son innumerables los fichajes millonarios que se cierran entre los clubes de la Premier. Anteriormente hemos mencionado el de Elliot Anderson (135 ‘kilos’) y el de Enzo Fernández (145), pero a esta lista podemos unir el de Morgan Rogers del Aston Villa al Chelsea (138) o el de Sandro Tonali (del Newcastle al Tottenham a cambio de 108 millones). En conclusión, el desequilibrio es alarmante y no parece que la burbuja de la Premier League vaya a explotar próximamente. La distancia entre la liga inglesa y las otras cuatro grandes competiciones europeas es abismal (la Premier por sí sola ha invertido más dinero que la Liga, la Serie A, la Bundesliga y la Ligue 1 juntas). El ejemplo más claro es que el Valencia estuvo intentando fichar durante el último día de mercado al delantero suplente del Birmingham –de la segunda división inglesa- y no pudo hacer frente a la operación. Por tanto, y hasta que la situación se regularice, toca apostar por la cantera y su talento para aguantar las acometidas de los todopoderosos clubes ingleses.
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