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La Bandera de la Concha, una competición centenaria: todos contra Orio, la trainera que no tiene rival en aguas del Cantábrico

La Bandera de la Concha, una competición centenaria: todos contra Orio, la trainera que no tiene rival en aguas del Cantábrico

La competición, cuya primera edición fue en 1879, se celebra el primer domingo de cada mes en la bahía de La Concha.

Con puntualidad británica, el primer domingo de septiembre, a las doce del mediodía, comienza en la bahía de La Concha la primera de las dos tandas en las que participan las ocho traineras que ese año han demostrado ser las mejores del Cantábrico. Ahora, se trata de certificarlo en el evento más importante del remo vasco. En hombres, la trainera de Orio es, sin duda, la gran favorita para reeditar la victoria del año pasado, lo que significaría la quinta en lo que va de siglo. De hecho, este año se la llevado el gato al agua en 16 de las 19 regatas en las que ha participado. Es también, de largo, la embarcación con más entorchados en la historia en esta centenaria competición (33), esto es, más del doble que sus vecinos de San Pedro (15). En mujeres, las donostiarras de Arraun Lagunak llevan esta temporada una trayectoria inmaculada. Nadie les tose. Así que, si no ocurre nada raro, son claras candidatas al triunfo final.Hablar de la Bandera de la Concha sin aludir de forma expresa a la trainera de Orio sería una falta de respeto. El club presume en su página web de haber celebrado mil victorias en sus más de cien años de vida y de haber ganado 831 banderas. Esta misma temporada ya ha certificado su triunfo en la liga de traineras (Eusko Label Liga) a falta de dos jornadas para su conclusión. Y es que el pueblo respira remo por los cuatro costados. Cualquier forastero puede ver cómo Orio, de apenas 6.000 habitantes, adorna sus balcones los días de competición con banderas amarillas con un aguilucho negro (mirotza) como fondo. Todos apoyan sin fisuras a la embarcación que en 1916 se llamaba San Nikolas, en honor al patrón del pueblo, y que luego ha tenido otras denominaciones tales como Kanpa, Txlki o Mirotza. Este domingo, como ocurre desde 1879 salvo en contadas excepciones, la multitud se apiñará en los montes Igeldo o Urgull de San Sebastián o en otros lugares tan emblemáticos de la ciudad como el muelle o el Paseo Nuevo para presenciar in situ la Bandera de La Concha, una competición que tiene su centenario origen en la caza de ballenas. Tal vez, como en la mayoría de las ocasiones, la leyenda se entremezcla con la realidad cuando se evocan las aventuras de los arrantzales (pescadores vascos). La versión más extendida es que cuando desde el alto del monte Ulía alguien avistaba uno de estos enormes cetáceos daba de inmediato el aviso. Era entonces cuando se disparaba la adrenalina de los más valientes que se dirigían a toda prisa al puerto para subirse a su embarcación. Y todo por obtener el codiciado premio de ser los primeros en llegar donde estaba la ballena para capturarla y exhibir en tierra el preciado trofeo. Es raro ver ahora ballenas en el Cantábrico. La última fue capturada por los remeros de Orio (Guipúzcoa) el 14 de mayo de 1901. Lo recuerda en su canción Balearen bertsoak (Los versos de la ballena) el cantante oriotarra Benito Letxundi. Según la canción, el animal medía doce metros de largo, diez de grosor y cuatro la parte más ancha de la pala de la cola. La primera competición más o menos oficial entre traineras de la que se tiene constancia data de 1854 cuando en plenas fiestas de San Juan tres embarcaciones guipuzcoanas de Pasaia compitieron para demostrar cuál era la más veloz. Ganaron los de San Pedro. De allí surgió la idea de celebrar una especie de “Olimpiada del remo” que tomó cuerpo más tarde cuando hace 147 años el consistorio donostiarra cursó una invitación a “las gentes del mar” para tomar parte en un nuevo evento deportivo. Así, el 8 de septiembre 1879 nació la Bandera de La Cocha, una competición que se incluyó por primera vez en el programa de fiestas de la ciudad y que desde 2008 cuenta con su versión femenina. Hasta 1912 la tripulación se componía de trece remeros que pertenecían a la misma cofradía. El grupo era guiado por un patrón que solía ser el propietario de la embarcación y de todo tipo de enseres necesarios para la pesca. Su misión era la de situarse en la popa de la trainera y guiarla a fin de recorrer tres millas náuticas (5,5 kilómetros) en el menor tiempo posible. Originariamente, para las regatas usaban las mismas embarcaciones que empleaban para su actividad pesquera. Pesaban más de 300 kilos y tenían una longitud (eslora) de doce metros y un ancho máximo (manga) de 172 centímetros. En la actualidad se recorre la misma distancia bordeando una ciaboga que hay a mitad del trayecto a una velocidad media de unos 16 ó 17 km/hora. En el caso de las mujeres el recorrido se acorta a 2.778 metros (1,5 milla náutica).La trainera más rápida, que en aquella primera ocasión fue la de San Sebastián guiada por el patrón Juan Cruz Carril, obtuvo un premio en metálico al acabar la regata en algo más de 20 minutos. Como es lógico, la dotación económica para el ganador ha ido subiendo hasta alcanzar el pasado año los 25.000 euros tanto en categoría masculina como femenina. El segundo se quedó con algo más de la mitad del primer premio (15.500 euros) y el tercero con otros 12.250 euros.La idea original era que la competición tuviera una periodicidad anual. Por distintos motivos, sin embargo, hubo periodos de tiempo a finales del siglo XIX y principios del XX, además de los tres años que duró la guerra civil, en que no se pudieron celebrar. Por tanto, en 147 años de historia se han disputado 130 ediciones con 17 ganadores diferentes. La provincia de Guipúzcoa se lleva la palma, puesto que son diez embarcaciones diferentes las que han conseguido ondear la Bandera de La Concha, le sigue Vizcaya con cuatro y Cantabria con tres. A los vizcaínos les queda el consuelo de que, al menos, la trainera de Bermeo (Urdaibai) tenga en la actualidad el récord de la prueba con 18:53.52. Hasta la llegada del siglo XX las traineras guipuzcoanas eran las claras dominadoras con la única excepción de los vizcaínos de Ondárroa, que consiguieron llevarse la bandera a casa en 1898. Los remeros de San Sebastián obtuvieron nueve entorchados, seguidos de Getaria (3) y Pasajes San Pedro (2) y Hondarribia (1). La llegada del nuevo siglo trajo como primer ganador a la trainera que mejor currículum presenta a lo largo de los años en esta mítica competición: Orio. La casualidad quiso que aquella primera victoria de 1901 coincidiera en el tiempo con la captura de la última ballena en el Golfo de Vizcaya.
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