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Bofetada de realidad para Rafa Jódar: ¿crisis o tropiezo necesario?

Bofetada de realidad para Rafa Jódar: ¿crisis o tropiezo necesario?

Tras la hecatombe vivida en Nueva York llega el momento de que Rafa Jódar saque su fortaleza mental y convierta esta derrota en un simple traspiés.

El desastre de Rafa Jódar en el US Open fue un varapalo para el español. Pero en la propia crítica está implícito el elogio, el mismo que no debe abrumar la mente del madrileño que a buen seguro habrá tomado nota de lo ocurrido en Nueva York. Lo calificamos como desastre precisamente porque es Rafa Jódar. Porque en ocho meses de profesional ha pasado del puesto 168 del ranking ATP a ser el 13º mejor jugador del mundo. Un meteórico ascenso basado en su talento y en su trabajo. A pesar de tener solo 19 años, la crítica y los medios de comunicación ya ven en él una estrella mundial capaz de ser candidato a ganar casi cualquier título. Resulta muy complicado imaginar a otro tenista de esa edad que pudiera propiciar esos calificativos por caer en la primera ronda de un Grand Slam. Sin duda, se trataría la derrota con mucha más normalidad. El espigado tenista español no fue capaz de sacar a relucir su tenis en ningún momento del partido. Fue absolutamente superado por Bu, número 124 del mundo, que seguramente nunca en su carrera ha desplegado un juego tan agresivo y unos golpes tan precisos como lució ante el español. Cuando ocurre esto, lo aconsejable es dar la mano al rival, agachar la cabeza y analizar errores. Y así lo hizo. "Lo preocupante no es lo que me ha pasado, lo preocupante será que me pase por segunda vez", dijo en la rueda de prensa posterior. Hasta ahora, Jódar había ganado muchos partidos que el gran público esperaba que perdiese y en el US Open ha ocurrido todo lo contrario. Ha caído en un encuentro que nadie pensaba que pudiera perder. Y además lo hizo de forma muy abrupta, solo consiguió sumar cuatro juegos ante un tenista repescado, un lucky loser. Ahora, el madrileño tendrá que demostrar que no es el inicio de una crisis sino que solo ha sido una bofetada de realidad, quizá hasta necesaria. Su padre, único componente de su equipo, debe jugar ahora un papel protagonista en el ámbito psicológico. Tiene la difícil labor de hacerle ver que, a veces, un tropiezo no puede pesar más que todo lo bueno conseguido a lo largo de una temporada y que no se puede equiparar a otros jugadores que llevan diez años en el circuito, con carreras asentadas en las que una derrota de tal calibre sí supondría un terremoto importante. Quizá de las sombras más alargadas y de las peores sensaciones que se pueden extraer de la derrota ante Bu es la escasez de respuestas ante el nivel del rival que tenía al otro lado de la red. No le funcionó el saque, ni la derecha, ni el revés... se le vio constantemente incómodo con el cordaje y, si bien es cierto que intentaba animarse en cada punto que ganaba, nunca consiguió meterse en el partido. Lo que caracteriza a un gran tenista no es tener ningún mal día sino saber sobreponerse y encontrar soluciones cuando el partido no avanza como lo planeas. Ganar cuando se juega bien es sencillo, lo complicado es ganar cuando no golpeas una bola dentro y consigues cambiar la dinámica. Sin duda, Nueva York y este partido va a tener un lugar muy importante dentro de la larga carrera que le queda por delante a Jódar. Allí, en esas mismas pistas de Flushing Meadows, se consagró campeón del US Open júnior en 2024, cuando aún vivía en Estados Unidos y jugaba en la universidad de Virginia. Seguramente dos de los encuentros más importantes de su trayectoria hasta ahora se han producido en el mismo lugar, con tan solo dos años de diferencia y que le han dejado un sabor de boca absolutamente distinto. Aún queda temporada por delante para ver de qué forma digiere Rafa Jódar esta derrota, más aparatosa que relevante.
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