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El pacto de las gorras de Carlos Sainz con su hijo: "No quería separarme de él"

El pacto de las gorras de Carlos Sainz con su hijo: "No quería separarme de él"

El bicampeón del mundo de rallies del recordó cómo consiguió separar su faceta de padre de la de mánager.

Madrid se prepara para vivir este fin de semana una cita histórica con la Fórmula 1. El Gran Premio de España llega al nuevo circuito Madring, donde Carlos Sainz Jr será uno de los grandes focos de atención de una afición española que espera con ganas la carrera. El piloto madrileño, actualmente en Williams, afronta además el fin de semana en una ciudad que conoce bien y de la que es embajador del nuevo trazado.Detrás del piloto está su padre, Carlos Sainz, quien le acompañó buena parte de sus primeros pasos en el automovilismo. Y es que sabe lo que significa vivir por y para las carreras, ya que fue campeón del mundo de rallies en 1990 y 1992, y posteriormente construyó una segunda leyenda en el Dakar, donde ha logrado cuatro victorias.Con ese bagaje, era inevitable que su experiencia tuviera un enorme peso en la carrera de su hijo. Pero esa misma exigencia estuvo a punto de generar un problema. Y no solo eso. Carlos Sainz tuvo que aprender a distinguir entre ser padre y consejero deportivo.Dos gorras para evitar conflictosAsí lo contó el propio Carlos Sainz en El Cafelito, el podcast de Josep Pedrerol. Su mujer le advirtió de que estaba siendo "demasiado duro" con su hijo, que en ese momento tenía 16 años, y eso podría provocar un distanciamiento entre ambos. El bicampeón del mundo de rallies decidió parar y pensar. Le dio vueltas a esas palabras y asumió que tenía razón. Su preocupación ya no era únicamente si Carlos estaba progresando como piloto, sino qué precio podía estar pagando su relación como padre e hijo. "Yo no quería separarme de él y generar un problema simplemente porque le estoy diciendo lo que pienso", explicó el piloto en la entrevista.La solución que encontró fue tan sencilla como simbólica. Sainz se sentó con su hijo y le propuso un pacto: "A partir de ahora me voy a comprar dos gorras: una que ponga papá y otra que ponga manager". El acuerdo tenía una regla. Cuando se pusiera la segunda, Carlos Sainz Jr. no podría enfadarse con su padre.
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