Europa eleva el Ártico como bastión para la seguridad continental y Finlandia se suma a la disuasión nuclear apadrinada por Macron
Helsinki quiere también albergar un rompehielos en el Ártico y Kallas pide a los europeos que "no se dejen intimidar" por Rusia.
La amenaza rusa, el órdago de Trump sobre Groenlandia o elementos estratégicos como las tierras raras han convertido el Ártico en un punto clave para la seguridad y para el futuro de Europa. Así lo han expresado varios líderes europeos este lunes en una cumbre en Rovaniemi (Finlandia) en la que Helsinki no solo ha anunciado que se suma a la iniciativa de disuasión nuclear avanzada anunciada hace meses por Emmanuel Macron, sino que también se ha ofrecido a albergar y liderar un rompehielos para la región ártica.Noruega, Suecia y Dinamarca, así como Alemania y Polonia, ya se han sumado al plan de Francia de hablar el lenguaje del poder... y de la guerra llegado el caso, como dijo el propio Macron. Por eso el presidente finlandés, Alexander Stubb, ve lógico el paso de su país. "La iniciativa francesa no sustituye a la disuasión nuclear de la OTAN ni se solapa con ella. La prioridad absoluta de Finlandia es actuar en el marco de la OTAN y de la Unión Europea", comentó Stubb, que no ata esto a la idea de desplegar armas nucleares "en tiempos de paz"."En los próximos meses se creará un grupo rector sobre cuestiones nucleares para iniciar la aplicación de esta cooperación. Ambos países reafirman su aspiración de lograr una Europa más fuerte, más segura y mejor defendida", añade el presidente finlandés, que ve "natural" esta decisión para reforzar la seguridad europea desde el Ártico. "Esta medida refuerza la responsabilidad de Europa en su propia defensa y contribuye a prevenir una escalada", concluyó.Al mismo tiempo, el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, añadió que el país está dispuesto a liderar y albergar un rompehielos en la región. "En la situación actual, está claro que Europa debe contar con una visión global y una estrategia comunes respecto a la región ártica y nosotros, los finlandeses, queremos contribuir aportando nuestros conocimientos y puntos de vista", comentó desde la cumbre. Esa vía serviría para abrir rutas marítimas, dijo, en un momento en el que por ejemplo la tensión en Oriente Próximo dificulta el comercio. "Queremos reforzar las infraestructuras críticas y las conexiones de transporte, queremos garantizar que haya rutas seguras para acceder a los recursos naturales y queremos reforzar la defensa", añadió Orpo, que pide a Europa en su conjunto más implicación a la hora de proteger el Ártico. "El éxito de Europa depende de una región ártica segura", avisó.En eso han coincidido todos los líderes reunidos en Rovaniemi: sin seguridad en el Ártico, no hay seguridad para la UE y la OTAN, sobre todo bajo las amenazas de la Rusia de Putin. "Rusia solo tiene esa mentalidad de que puede arrebatar cualquier cosa por la fuerza y que solo retrocede si se les obliga por la fuerza", comentó al respecto el primer ministro estonio, Kristen Michal, que recordó que Moscú también usa la zona para hacer pasar a su "flota fantasma", con los daños medioambientales que eso genera.Los líderes de Finlandia, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia, Alemania, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumanía y Suecia firmaron un comunicado conjunto centrado sobre todo el hecho de fortalecer tanto el desarrollo económico como la parte securitaria en el Ártico. La región, dicen, "está experimentando una transformación rápida y de gran alcance, con implicaciones cada vez mayores para la seguridad y la estabilidad europeas". La intensificación de la competencia entre las grandes potencias, las consecuencias de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, el creciente interés de China en materia de política de seguridad y los efectos cada vez más graves y acelerados del cambio climático "están redefiniendo el entorno estratégico" de la zona, añaden sin menciones por ejemplo directas a EEUU.Pero dejan claro el mensaje. "Expresamos nuestro compromiso compartido de preservar el Ártico como una región de paz, estabilidad y cooperación constructiva, basada en el Derecho internacional, incluida la inviolabilidad de las fronteras y el respeto de la integridad territorial, la gobernanza multilateral y el Derecho del Mar. Destacamos la importancia de reforzar la resiliencia, mediante un enfoque de seguridad que abarque a toda la sociedad, y de garantizar que la creciente competencia estratégica no socave la estabilidad de la región", exponen."Es fundamental que la UE y la OTAN colaboren, se complementen y aumenten su presencia en el Ártico. Europa debe hacer su parte en materia de resiliencia económica y conectividad, pero la OTAN debe aprovechar la oportunidad para incrementar su presencia militar", comentó por su parte el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda. Asimismo, el primer ministro letón, Andris Kulbergs avisó de que las recetas del pasado a nivel geopolítico ya no valen: "La mayor amenaza para nosotros somos nosotros mismos, porque siempre nos regimos por las normas y las doctrinas, que es precisamente lo que Rusia espera de nosotros", espetó.En ese contexto, la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, pidió a los europeos "no dejarse intimidar" por los movimientos de Moscú, sobre todo tras la caída de un dron contra un tren cerca de la frontera con Polonia, es decir, a escasa distancia de territorio OTAN. "Era un aviso", comentó la jefa de la diplomacia europea. "Debemos demostrar que estamos aquí para Ucrania y que no nos dejamos intimidar, porque, de lo contrario, Rusia conseguirá lo que quiere, que es la sumisión de Ucrania, y ese, además, no es su objetivo final", sentenció.Por su lado, el comisario de Asociaciones Internacionales, Josef Sikela, pidió desde Rovaniemi un enfoque "más estratégico" de la UE para el Ártico. "Lo que pase aquí, en el Ártico, tiene un impacto directo en Europa. Por eso tenemos que estar más presentes, actuar de forma más estratégica, estar más concentrados y ser más visibles", esgrimió, y destacó la implicación de Bruselas en la zona, con la ayuda de 200 millones anunciada recientemente para Groenlandia. "Creo que la UE puede ofrecer mucho: una asociación sólida, basada en valores compartidos y en la fiabilidad", concluyó.
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