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Ceuta, la perla del Mediterráneo y crisol de culturas que convive con una frontera

Ceuta, la perla del Mediterráneo y crisol de culturas que convive con una frontera

Ceuta, la perla del Mediterráneo

La 'perla del Mediterráneo'. Así es como se conoce a la ciudad autónoma de Ceuta, que en los últimos días ha copado duros y tristes titulares de portadas tanto de medios nacionales como internacionales a causa de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio. Pero Ceuta es mucho más que unos saltos a la valla, una crisis migratoria o disputas políticas y diplomáticas. Es un rincón único y que acoge a todo el que la visita como turista o viaja allí por motivos laborales. Ceuta es un lugar bañado por "dos mares, el Atlántico y el Mediterráneo, agua más cálida y también más fresquita", comentan siempre con orgullo sus ciudadanos. Y es española, tan española como el resto de las ciudades de la Península, a pesar de las continuas amenazas de Marruecos. Ceuta también es conocida como la ciudad del crisol de culturas, porque en ella conviven en "armonía" cuatro comunidades culturales y religiosas: cristiana, musulmana, hindú y hebrea. Los ceutíes celebran con fervor y mucho respeto las festividades de todas sus comunidades demostrando el ejemplo de convivencia que tienen. De un lado a otro de esta pequeña ciudad -grande en corazón- la brisa del mar se siente diferente, especial, única. Largos veranos e inviernos húmedos que hacen las delicias de todos los que allí tienen la suerte de residir. Dar un largo paseo por playas como La Ribera o El Chorrillo, recorrer el Monte Hacho, tomarte un té con pastas en Benzú, comerte un bocata de corazones de pollo, darte un chapuzón en el mítico Parque Marítimo del Mediterráneo o disfrutar de las fiestas de la Virgen de África son recuerdos imborrables para todo el que la visita. Navegar por el impresionante Foso Real, disfrutar de las Murallas Meriníes o visitar la mezquita de Sidi Embarek se encuentran también entre los imprescindibles. Pero mejor es verlo a que te lo cuenten. En estas humildes líneas no pueden recogerse todas las maravillas que tiene Ceuta: la mejor de ellas, su gente. Los 'caballas', el mejor reclamo de Ceuta A los ceutíes también se les conoce como 'caballas', debido a la enorme cantidad de este pez azul, que habita en las aguas del Estrecho de Gibraltar. También por la tradición de pesca en la zona, cuyo origen data del siglo XIX, cuando los barcos veían a los pescadores de Ceuta y comentaban: "Ahí vienen los caballas". El nombre pasó de los barcos de pesca a los marineros y después a todos los habitantes de la ciudad autónoma, y lo que empezó como un simple apodo se convirtió en un gran orgullo. Incluso en la actualidad, la Real Academia Española acepta este nombre para designar a los vecinos naturales de Ceuta. Sus ciudadanos son el mejor reclamo, personas con una solidaridad infinita y con una alegría inmensa. 'Disfrutones' y muy buena gente, siempre tienen una sonrisa para quien llega. Una historia marcada por España... y Portugal Más de 3.000 años de historia se asientan sobre tierras ceutíes debido a su enclave privilegiado en el norte de África y junto el Estrecho de Gibraltar. Por su suelo pasaron fenicios, cartagineses, romanos, visigodos y bizantinos, antes de la llegada del Islam. En el año 1415 la ciudad fue conquistada por Portugal y pasó a la Corona Española en 1580. Desde 1995 se convirtió en ciudad autónoma de España. Los pueblos antiguos utilizaron Ceuta para el comercio y Roma la llamó 'Septem' y la integró en su vasto imperio. La ciudad creció como un gran puerto y centro cultural bajo la soberanía islámica, con el nombre de 'Sebta'. Fue ya en 1415 cuando el rey Juan I de Portugal conquistó la ciudad, marcando el inicio de su expansión exterior. En 1580 las coronas de España y Portugal se unieron bajo el rey Felipe II y cuando Portugal se separó de España en 1640, Ceuta decidió seguir a la monarquía española, hecho que los portugueses reconocieron en 1668. Pero la ciudad decidió mantener el escudo portugués en honor a los lusos. Así, Ceuta lleva más de tres siglos y medio siendo española, pese a quien le pese. Unos monumentos Ceuta tiene un espectacular patrimonio histórico gracias a su posición estratégica entre dos continentes. La ciudad autónoma destaca por sus fortificaciones históricas y su arquitectura singular, sobre todo, con las Murallas Reales y las Merinidas. Las primeras son un conjunto fortificado, mientras que las segundas son restos de una línea defensiva del siglo XIV. En el centro de la ciudad se puede observar la majestuosidad de la Plaza de África, uno de los puntos fuertes, rodeado por la catedral, el santuario y el Palacio Autonómico, este último, lugar de las visitas tanto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como de varios ministros tras la crisis migratoria. Las Estatuas de Hércules son uno de los grandes orgullos de los ceutíes, dos esculturas gigantes que reciben al visitante, imponentes e impertérritas, cuando se llega en barco o se observa desde el aire en helicóptero. Y qué decir del Parque Marítimo del Mediterráneo, un lugar para refrescarse y disfrutar del buen clima ceutí: lagos artificiales y jardines diseñados por el artista canario César Manrique, quien llevó a Ceuta en su corazón. Como en su corazón llevamos a Ceuta todos los que allí tuvimos la suerte de estar, vivir y enamorarse de ella. De pasear por sus calles, del Monte Hacho a la barriada del Príncipe Alfonso. De celebrar las cuatro culturas que allí habitan, deleitarnos con su Semana Santa, romper el ayuno o disfrutar del Diwali y un acogedor Sucot. Ceuta es para vivirla con los cinco sentidos y, al igual que se dice de su hermana Melilla: "A Ceuta se llega llorando y de ella te vas llorando".
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