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Albares, el dedo y la luna

Albares, el dedo y la luna

La responsabilidad del Gobierno sobre lo ocurrido en Ceuta no termina con el asalto, sino que afecta también a la gestión sanitaria y de repatriación. En ambos campos, el Ejecutivo "suspende clamorosamente".

Hay una metáfora para entender la comparecencia de Albares en el Congreso la semana pasada: mientras alguien señala la luna, el necio mira el dedo. Ante una avalancha humana como la vivida en Ceuta, el ministro de Exteriores puso el foco en Elon Musk, los megainfluencers ultraconservadores, las redes rusas y una supuesta «internacional reaccionaria» empeñada en dividir a los españoles y desestabilizar a la UE.Su tesis es que todo empezó con un bulo sobre la sentencia del Supremo que permitiría la entrada a España de menores, viralizado en redes marroquíes y africanas, y amplificado posteriormente por la internacional ultraderechista. Pero incluso si esa secuencia es cierta, sigue sin responder a la pregunta fundamental: cómo pudo producirse semejante asalto a la frontera sin que las autoridades marroquíes lo permitieran o, como mínimo, lo toleraran.Fuese cual fuese la actitud de Rabat, el Gobierno debería explicar por qué no hizo caso a las llamadas de alerta que les transmitió días antes el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Y aclarar si los servicios de inteligencia españoles tenían indicios de lo que podría ocurrir. Las contradictorias versiones que sostienen la titular de Defensa, Margarita Robles, y el de Interior, Grande-Marlaska, deben dilucidarse.En lugar de eso, Albares nos invita a mirar a Musk. Es una maniobra conocida: desplazar la discusión desde los hechos hacia quienes los comentan.Pero la responsabilidad del Gobierno no termina tras el asalto. También alcanza a la gestión de la crisis una vez producida. La dimensión sanitaria exigía medios y una respuesta rápida. Y, en paralelo, organizar con celeridad los retornos de quienes han entrado irregularmente a fin de que los ceutíes recuperen su ciudad.En ambos terrenos, el Gobierno suspende clamorosamente. Una crisis de esta magnitud no se gestiona desplazando la atención hacia las redes sociales. Se gestiona poniendo todos los medios y haciendo cumplir la ley.Frente a las carencias de la respuesta institucional, la ciudadanía de Ceuta está demostrando una gran serenidad y responsabilidad, alejándose de respuestas violentas. Ese comportamiento cívico merece ser reconocido.La responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez es insoslayable. Ceuta es una frontera española y europea. Lo sucedido constituye un fracaso de previsión, inteligencia, seguridad y coordinación.Albares puede denunciar a Musk, a Putin y a la internacional ultraderechista. No es el único ministro que lo ha hecho en un intento de rebajar su responsabilidad. Pero los españoles necesitamos saber por qué fue posible la crisis y por qué la respuesta del Gobierno fue tan deficiente.Porque la luna sigue ahí, aunque Albares se obstine en que miremos el dedo.
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