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Más de la mitad de los niños en riesgo de pobreza volverán a clase sin una beca para el comedor escolar

Más de la mitad de los niños en riesgo de pobreza volverán a clase sin una beca para el comedor escolar

La ONG Educo calcula que en torno a 1,2 millones de alumnos que lo necesitan se han quedado fuera de la ayuda. La mayoría cursa la ESO, pues en España solo dos de cada diez institutos públicos tienen comedor.

El 54,7% del alumnado en riesgo de pobreza o exclusión social empezará este curso sin una beca para el comedor escolar. En torno a 1,2 millones de estudiantes volverán a las aulas la semana que viene sin esa prestación, esencial para las familias más vulnerables, para quienes el coste de este servicio puede convertirse en una barrera económica importante. En España, además, comer en el colegio depende, ya no solo de la renta de las familias, sino también del código postal o del tipo de centro. Un informe de la ONG Educo advierte sobre estas desigualdades, que se mantienen año a año, y reivindica pasar de un sistema de ayudas dirigido solo una parte del alumnado a un modelo universal que garantice que ningún niño se quede sin comedor por falta de dinero, de plaza o de un servicio disponible en su centro.En el estudio publicado este jueves —Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor?—, la organización denuncia las dificultades que tienen muchas familias para acceder a becas o ayudas para que sus hijos acudan al comedor escolar, un servicio que, señala, forma parte del derecho a la educación y constituye una "herramienta clave" para reducir la pobreza infantil, disparada en España. "En un contexto en el que una de cada tres personas menores de edad está en riesgo de pobreza o exclusión social, el coste del comedor puede convertirse en una barrera económica importante", subraya la entidad. El informe recuerda, además, que unos 450.000 menores viven en hogares en los que no pueden permitirse consumir carne, pescado, pollo o una alternativa proteica al menos cada dos días, por lo que garantizar al menos una comida completa y saludable durante la jornada escolar adquiere una especial relevancia. Pero no solo por la alimentación, sino también porque constituye un espacio de bienestar, protección y convivencia que facilita la conciliación de las familias y contribuye a la igualdad de oportunidades. La brecha entre los menores que necesitarían una ayuda y aquellos que finalmente la reciben evidencia las limitaciones del sistema actual: mientras el 33,8% de los menores de 18 años se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social en España, las becas y ayudas para el comedor solo llegan al 15,3%, que en términos absolutos equivale a 981.000 niños. Según cálculos de la ONG, en una clase de 24 estudiantes, en torno a ocho se encontrarían en situación de vulnerabilidad, pero solo cuatro de ellos recibirían una ayuda para el comedor. El esfuerzo económico de los hogares más vulnerables que pagan el comedor escolar es igualmente elevado. La ONG estima que una familia formada por dos adultos y dos menores de 14 años en el umbral de pobreza tendría que destinar el 7,6% de sus ingresos anuales a este servicio, si no consigue una ayuda o beca que cubra el coste. "Esto suponiendo que entre las dos personas adultas lograsen el máximo de ingresos que les sitúa en el umbral de riesgo de pobreza, es decir, unos 25.600 euros anuales. Si cobran menos, como ocurre en infinidad de ocasiones, el porcentaje destinado podría ser mayor”, apunta la directora general de Educo, Pilar Orenes. Además, recibir una prestación tampoco garantiza la gratuidad de este servicio: de media, estas ayudas cubren el 69% del precio. "Muchas familias no pueden pagar la diferencia y sus hijos solo se quedan en el comedor algunos días, poniendo en riesgo esa comida completa y nutritiva al día, sin contar otros beneficios, porque el espacio mediodía no solo alimenta, también educa, cuida, protege y enseña a convivir”, señala la directora de la ONG.Menos del 20% de los institutos tiene comedorLa organización también pone el foco en los institutos públicos en los que se imparte Secundaria, ya que es donde se ha detectado una mayor carencia de estas prestaciones. La mayoría de la infancia vulnerable que no recibe las ayudas al comedor está en la ESO: solo el 3% del alumnado de ESO en centros públicos lo utiliza y menos de dos de cada diez institutos tienen comedor, frente al 75,7% de los concertados y privados. Esto provoca que, aunque muchas comunidades sí concedan becas para la ESO, haya familias que queden fuera porque en el centro de sus hijos no hay comedor. Las diferencias se acentúan, además, en función del territorio. Educo advierte de que algunas de las comunidades y ciudades autónomas con mayores tasas de pobreza infantil presentan una cobertura de las ayudas especialmente baja. En Ceuta, por ejemplo, el 40,9% de los menores está en riesgo de pobreza o exclusión social, pero solo un 6,6% del alumnado recibe una beca de comedor. En Extremadura, las cifras son del 43,4% y el 8,36%, respectivamente, mientras que en la Región de Murcia la brecha se sitúa entre el 36,5% de menores vulnerables y el 7,11% de estudiantes beneficiarios.En cambio, Galicia y el País Vasco son las dos regiones que mejor cubren a la población infantil vulnerable. En la primera, con un 17,5% de menores en riesgo de pobreza, el 14,7% del alumnado recibe una beca o ayuda al comedor; mientras que en la segunda se alcanza una cobertura incluso mayor, pues habiendo un 18,4% de menores vulnerables, las becas llegan al 33,5% de todos los alumnos vascos. La clave, para la ONG, está en la financiación. Para desplegar el comedor escolar universal y gratuito que reivindica Educo, según sus cálculos, se necesitarían unos 6.166 millones de euros por curso, esto es, el 0,37% del PIB de España. "No es un gasto sino una inversión estratégica con retornos en muchos ámbitos de la sociedad, incluido el económico", reividica Orenes.
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