¿Qué es y qué implicaciones tiene para Ceuta ser una ciudad ultraperiférica de la UE?
Ceuta podría entrar en la unión aduanera y acceder a fondos europeos específicos, incluyendo un régimen fiscal favorable.
Sánchez ha anunciado este jueves que España quiere llevar a Bruselas una petición para que Ceuta y Melilla sean reconocidas como regiones ultraperiféricas (RUP) de la Unión Europea. Esta figura no es ajena a España; el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE reconoce este régimen a nueve territorios europeos, entre ellos Canarias. Se trata de regiones lejanas, de tamaño reducido, con dificultades geográficas o dependencia económica. Pero Ceuta, a pesar de cumplir con algunas de estas características, no figura actualmente entre ellas.La petición se debe a que el reconocimiento permitiría a la UE establecer medidas específicas adaptadas a la ciudad, en ámbitos como la fiscalidad, la política aduanera y comercial, las ayudas de Estado, el abastecimiento y el acceso a determinados fondos europeos. El objetivo sería compensar algunas de las desventajas estructurales derivadas de su situación geográfica: Ceuta está físicamente en África, separada del territorio continental de la UE; depende de las conexiones marítimas y tiene una economía condicionada por la frontera con Marruecos. El artículo 349 del Tratado enumera actualmente las nueve regiones que tienen esta consideración (Canarias, Azores, Madeira, Guadalupe, Guyana Francesa, Martinica, Mayotte, Reunión y San Martín), por lo que incorporar nuevos territorios exigiría modificar el marco jurídico europeo con el respaldo de los Estados miembros. Beneficios de ser una región periféricaLa crisis de julio ha reforzado el argumento de quienes consideran que Ceuta no debería ser tratada únicamente como una ciudad española con problemas migratorios, sino como una frontera exterior especialmente sensible de la Unión Europea. En este sentido, dar un mayor encaje dentro de las estructuras comunitarias permitiría reclamar una implicación directa de Bruselas en cuestiones como la inmigración, la protección de fronteras, las infraestructuras y la actividad económica.Entre las principales ventajas está la posibilidad de aplicar medidas fiscales y aduaneras especiales, así como determinadas excepciones a las normas comunitarias sobre ayudas de Estado. Esto permitiría a las administraciones públicas apoyar con mayor facilidad a empresas y sectores afectados por los mayores costes de operar en un territorio aislado. Otro de los beneficios estaría relacionado con los fondos europeos y las políticas de cohesión. Las RUP cuentan con medidas específicas para mejorar sus infraestructuras, transporte y conectividad, además de programas destinados a la agricultura, la pesca y el abastecimiento.En el caso de Ceuta, este marco podría servir para reducir el impacto económico de su aislamiento respecto a la Península y mejorar las conexiones marítimas y aéreas, así como para abaratar determinados productos cuyo transporte resulta especialmente costoso.El cambio en la legislación europeaEl principal obstáculo está en Bruselas. Para que Ceuta pueda incorporarse al régimen de las regiones ultraperiféricas, sería necesario modificar el marco jurídico de la Unión Europea, ya que el Tratado de Funcionamiento establece actualmente qué territorios tienen esta consideración. A esta dificultad jurídica se suma otra de carácter geográfico. Las nueve regiones ultraperiféricas reconocidas actualmente presentan características específicas.Ceuta comparte algunas de estas desventajas, especialmente su separación física del territorio continental de la UE y su reducida superficie, pero no es una isla. Sin embargo, existe un precedente que puede resultar relevante en la negociación: la Guayana Francesa, que forma parte de Sudamérica y es la única de las nueve regiones ultraperiféricas que tampoco lo es.
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