Simplemente, recuperar la vida normal
El Gobierno ha llegado tarde a la tragedia y con declaraciones desafortunadas como las referentes al jefe del Estado.
El profundo respeto y lealtad, no siempre entendida, que tengo a mis compañeros y a mi partido no me impide tener presente que la responsabilidad de un socialista con España siempre es prioritaria al interés de tu partido o el propio. Eso me lleva a reconocer que la ciudadanía salió masivamente a la calle el pasado miércoles, más allá de la instrumentalización que quiera hacer la derecha de esas manifestaciones, en un gesto de solidaridad con Ceuta y en un desahogo de no entender cómo España puede fallarle de esta manera a los ciudadanos de su país y a los derechos humanos de quienes entraron aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas. Junto con el voto, el derecho a manifestarse es la manera más explícita que tienen los ciudadanos de expresar sus sentimientos.El Gobierno ha llegado tarde a la tragedia y con declaraciones desafortunadas como las referentes al jefe del Estado. El presidente debió llamar en el minuto uno al líder de la oposición y este ponerse a disposición de colaborar con el Gobierno por la defensa de España y los españoles, dejando al margen los intereses partidistas. La coordinación entre administraciones debió ser ágil, eficaz y silenciosa.Dicho lo cual, en el momento en el que nos encontramos, todas instituciones deberían hacer cuanto esté en su mano para auxiliar a un pueblo que está al límite. Y esa generosidad no se está produciendo, los gobiernos autonómicos y las instituciones que tienen capacidad para hacerlo no están prestando su apoyo efectivo.Los ceutíes tan solo desean recuperar su vida normal, que se abran sus colegios de la misma forma que antes de la tragedia o simplemente pasear y pasar un día en familia en la playa del trampolín, hoy desgraciadamente convertida en el espejo de la vergüenza e inhumanidad que se está viviendo allí.En medio de todo esto hay una necesidad urgente e inaplazable, conocer la verdad. Esa será la única garantía de que no vuelva a producirse. Saber qué pasó los días previos al asalto, conocer los avisos que transmitieron los servicios de inteligencia y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Si la actitud de Marruecos, fue de permisividad o algo más. Y sobre todo si esa información que hoy investiga la Audiencia Nacional se supo, a quien llegó y qué medidas se tomaron como consecuencia de su conocimiento.Desgraciadamente, tras un mes desde el ataque violento a nuestras fronteras en palabras del presidente del Gobierno, cada día que pasa con miles de personas en las calles sin comida apenas ni higiene, las agresiones sexuales diarias a menores, una población exhausta y desesperada en Ceuta que se siente abandonada, y cuerpos y fuerzas de seguridad sometidos a más presión y necesitando más medios, son el caldo de cultivo para un estallido social que tendría consecuencias incalculables y dramáticas. En este escenario, mientras el tiempo avanza, todos los esfuerzos son pocos y la responsabilidad enorme.
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