Ian McEwan ilumina el futuro con 'Lo que podemos saber': "No hay por ahora un sustituto de la novela. No puede morir"
El escritor inglés sitúa en 2119 su nuevo y esperado libro, una ficción que plantea la convivencia de la poesía, la memoria y el poder de la información.
Ian McEwan está en su casa de la campiña inglesa, en lo que parece un amplio despacho, escoltado por una enorme librería y archivadores donde posiblemente se conserven las huellas de sus aclamadas novelas. Se ha conectado con un nutrido grupo de periodistas de habla hispana para 'abrir' las páginas de su último libro, Lo que podemos saber (Anagrama), publicado también en catalán (Què podem saber).Es tan educado y puntual que llega a la reunión virtual, en la que hablará de cambio climático, IA, Trump y versos, antes de que estemos todos conectados. La cortesía británica manda, desde luego. Nacido en el Reino Unido hace 78 años, McEwan está considerado uno de los grandes escritores contemporáneos en lengua inglesa. De esa etiqueta tienen la culpa títulos como Expiación, Amsterdam, Lecciones, Amor perdurable, Niños en el tiempo, Sábado... un extenso catálogo que Anagrama atesora desde hace 45 años (todo lo producido por McEwan menos uno de sus libros) como una prueba de su suerte y fidelidad.Lo que podemos saber cuenta como en un futuro imaginado, 2119, Gran Bretaña es un archipiélago que ha vivido una catástrofe nuclear, por lo que el siglo XXI es un fascinante episodio que un investigador desea agitar en busca de dos poemas perdidos y que lo trasladan a 200 años atrás. Pero como subraya la editora de Anagrama, Silvia Sesé, es también una bellísima historia de amor, traición, deseo y poesía, que huye del adjetivo distópico por insuficiente. Y que plantea qué responsabilidad tiene una generacion respecto a las siguientes, qué les debemos a los que no han nacido aún.Una trama que provoca muchas preguntas que McEwan responde con un aura de novelista filósofo y vivido, con anécdotas personales y recordatorios de lecturas que han habitado la escritura de su último libro."Esta novela no es una predicción, difícilmente sabemos lo que pasará ni siquiera mañana. Es una manera de especular sobre cómo interpretamos el pasado, y su dificultad", matiza el autor quien reconoce también que el origen "viene de mi amor por la biografía literaria" (la novela compila muchos nombres de escritores celebérrimos, como John Keats, Chales Lambs...).McEwan hace un alegato sobre el género que conoce íntimamente, la novela. "La novela no puede morir porque es el mejor medio de examinar la mente de cualquiera y la nuestra propia", asegura el escritor inglés."Capta algo que el cine no puede hacer, o no de la misma manera, que es el flujo de la conciencia. Nos sitúa en un contexto social e histórico. Se convertirá en una especie de nicho y nos hace volver a una época en la que Cervantes, Flaubert... representaban una nación. No hay un sustituto por ahora de la novela", asegura flemático y rotundo.La privacidad está amenazada, pero el gusto y el arte de la soledad también. Pensamos que podemos vivir libremente pero hay menos silencio, menos capacidad de dejar tu mente navegandoEl libro sugiere un debate sobre la tecnología que controla nuestros datos y el futuro de la información, pero el autor se muestra frío ante la posibilidad de que ese lenguaje digital supere al escrito a la hora de definir los sentimientos. "Solo algunas personas comunican por internet pensamientos realmente íntimos. La privacidad está amenazada, pero el gusto y el arte de la soledad también. Pensamos que podemos vivir libremente pero hay menos silencio, menos privacidad, menos capacidad de dejar tu mente navegando. Sales de dos horas de vuelo y mientras esperas el equipaje, todo el mundo está mirando su teléfono. En el pasado la gente estaría en un momento de ensoñación".Los investigadores del futuro tendrán material pero tambien falta de profundidadLa investigación y el control sobre las personas en un futuro tampoco convence al escritor. "Es más divertido investigar a alguien que escribia cartas que el placer de investigar a alguien en el futuro. Los investigadores tendrán material pero tambien falta de profundidad. No vamos a ver el alma de las personas".Contra el pesimismoDentro de su proverbial educación británica, McEwan se muestra pesimista con el color del futuro. "Hay una sensación de que el futuro será peor que el presente. La mayoría cree que sus hijos y nietos no tendrán una vida tan buena como ellos"."Hay un elemento de optimismo necesario que debemos al futuro, para con personas que están en él y nunca vamos a conocer. Esa es nuestra tarea"Hay un pesimismo colectivo que tiene un efecto paralizador, un pegamento metafísico. Es contra el que tenemos que luchar", dice, por lo que se sirve de su novela para aliviarlo: "Hay un elemento de optimismo necesario que debemos al futuro, para con personas que están en él y nunca vamos a conocer. Esa es nuestra tarea".Trump y la IAPolíticamente correcto, dirige su malestar disimulado a la administración americana. "Necesitaríamos un par de catástrofes para que nuestra mente se centre, para que los humanos reaccionen con la Inteligencia Artificial" y tomen cartas en el asunto para "regularla".Lo mejor que podía pasarnos era una nueva administración en EEUU con más sentimiento y brújula moral. Habría estado bien que Trump ganara inmediantamente y no tener tiempo para programar una nueva versión, la que vivimos ahora".La poesíaIan McEwan, que se sirve de la poesía para trazar el hilo conductor de su última novela, no puede pasar por alto que quiso ser escritor de versos antes que de otras cosas, aunque ahora se limite a leerlos y no pensarlos. "La poesía fue mi primer amor como adolescente. Yo veo la poesía como una forma litraria superior que representa el pináuclo de las todas formas de expresión en cualquier lengua. Mi novela es un himno una celebración a la poesía y refleja parte de mis preocupaciones".Hay un cristal bastante grueso entre tu mitada y la realidadEn su cita de una hora con los periodistas, McEwan ha pronunciado una frase que resume bien quién es el y cuál es su obra, en particular su última novela. "Hay un cristal bastante grueso entre tu mirada y la realidad". Quizás para eso, para acortar la distancia, hay que leer a McEwan y Lo que podemos saber.
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