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Obsesión, ADN y escuchas: claves del crimen de Hornachos a un día de la reconstrucción del asesinato de Francisca Cadenas

Obsesión, ADN y escuchas: claves del crimen de Hornachos a un día de la reconstrucción del asesinato de Francisca Cadenas

El lunes se procede a la reconstrucción de los hechos en la vivienda de Hornachos. Los hermanos están obligados a acudir, pero no a intervenir de forma activa.

Quedan horas para la reconstrucción de un caso que, nueve años después, podría estar más cerca de esclarecerse pese a las varias incógnitas que quedan por resolver. Francisca Cadenas, de 59 años, fue vista por última vez a pocos metros de su casa la noche del 9 de mayo de 2017 en Hornachos, Badajoz. La buscaron durante casi una década hasta que la Guardia Civil encontró sus restos en el patio de la vivienda de unos vecinos, los hermanos Manuel (apodado Lolo) y Julián (Juli). Ahora están en prisión provisional y mañana se espera que acudan al lugar del crimen para reconstruir lo ocurrido. Está por ver en qué medida colaboran.Aquella tarde Francisca había estado cuidado de la hija pequeña de unos amigos. Llegada la noche se citó en una calle, a unos metros de su casa, para llevarla con sus padres. Un trayecto de apenas 50 metros que recorría habitualmente. Francisca se despidió de su hijo y dejó la puerta abierta porque tenía la intención de regresar muy pronto. Pasó un cuarto de hora, no volvía y el hijo se preocupó. Salió a buscarla. No la encontró. Nadie vio nada.El 11 de marzo de 2026, después de tantos años de incertidumbre, un operativo de la UCO se infiltró en la zona y colocó escuchas en la vivienda de los hermanos. Llevaban tiempo sospechando de ellos, pero no disponían de pruebas. Las conversaciones que escucharon precipitaron la orden judicial para acceder a la casa. Descubrieron que bajo el suelo del patio yacían los restos de Francisca. Desnuda, con las muñecas atadas con bridas. En la misma calle en la que vivía, durante nueve años, a veinte metros. Hasta ser descubiertos. Hasta que uno de ellos confesó.En los procedimientos penales, aunque todas las pistas apunten hacia una dirección se han de probar los hechos. A menudo, los detalles más superfluos pueden romper una acusación y los indicios más evidentes carecer de calidad probatoria. En este caso resulta evidente algún tipo de implicación de los hermanos, pero es fundamental determinar el cómo para decidir el cuánto. El rompecabezas se encuentra en fase de instrucción y las defensas harán lo posible por eludir las penas más graves. Para ello, usarán los huecos que quedan vacíos del relato.La autopsia y el ADNLos restos óseos pertenecen a Francisca y fueron encontrados en la casa de los hermanos, sin embargo, no aportan información sobre quién de los dos la mató. La autopsia determina que falleció por muerte violenta, por tanto, no coincide con un accidente, pero el paso del tiempo dificulta el peritaje forense y no aclara si hubo o no agresión sexual, algo relevante para dictar la sentencia, aunque no siempre imprescindible ya que, en ocasiones, como ocurrió con Diana Quer, otros análisis -como la perfilación psicológica- pueden concluir la motivación incluso sin pruebas físicas y acordar una pena mayor.Las conversaciones y la participaciónManuel González, conocido como Lolo, es el hermano mayor. Julián González, Juli, el menor. Él es quien confesó y trató de exculpar al mayor. Conocer la dinámica psicológica entre ambos puede ayudar a comprender los hechos. De las escuchas de la UCO puede dirimirse una potente influencia de Lolo sobre Juli. Un control visible por ejemplo en la transcripción de algunas de sus conversaciones.“Juli, no te comas el coco (…) lo que sea, lo tienen que demostrar (…) no digas que la puerta estaba abierta”. Esto le decía Lolo a su hermano pequeño. Aunque la frase publicada que más impacto ha causado se atribuye a Juli: “La tenías que pinchar… todo el día fun, fun, fun… la Francisca”, refiriéndose a su hermano mayor. De esas escuchas la UCO también habría interceptado múltiples comentarios de índole sexual hacia Francisca realizados por Julián. Como si pudiera tener cierta fijación o incluso obsesión sexual hacia ella. La defensa de Lolo mantiene que no se encontraba en su casa a la hora del crimen y esperan que sea exculpado.Los investigadores retratan aquella vivienda como un lugar sucio repleto de objetos y desorden. Se encontró una motosierra con posibles restos biológicos, ropa interior pertenecientes a otra mujer, restos de cabello y dientes. Por muchas evidencias que se tengan, todavía no queda probado ni cómo se produjo cada lesión, qué participación tuvo cada hermano, si uno trata de defender al otro y cuál fue el móvil definitivo. En nuestro Código Penal existe una exención por parentesco para ciertos casos de encubrimiento entre hermanos, pero tiene límites importantes. Todo depende, una vez más, del cómo y del cuánto. Sus defensas insisten en que los hermanos están colaborando. El lunes podremos comprobarlo.
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