Economía

El 'sablazo' fiscal al ahorro se ceba con depósitos, bonos y acciones: "El sistema de España reduce la rentabilidad"

El 'sablazo' fiscal al ahorro se ceba con depósitos, bonos y acciones: "El sistema de España reduce la rentabilidad"

En la mayoría de países de nuestro entorno se pagan muchos menos impuestos de la inversiones en depósitos o bonos que en España.

Sacar partido a nuestro dinero es uno de los principales objetivos de los ciudadanos cuando han logrado acumular una cierta cantidad de dinero en sus cuentas bancarias. Es entonces cuando se plantean comprar acciones, suscribir un depósitos o contratar un fondo con el banco que mayor rentabilidad le ofrezca en ese momento. Sin embargo, la felicidad cuando cerramos una operación de estas características en unas condiciones que estimamos favorables para nuestros intereses es inversamente proporcional a la decepción que nos llevamos cuando vemos realmente lo que nos ha rentado. Esa decepción se debe a los impuestos que hay que pagar a Hacienda, que son mucho más altos que en la mayoría de países de la Unión Europea (UE). Según refleja el informe La fiscalidad del ahorro como palanca de crecimiento en España: análisis y reformas, elaborado conjuntamente por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) y EFPA España con la participación de entidades como Banco Santander, AEB, Cuatrecasas y KPMG, la tributación efectiva sobre los productos financieros en España es del 22% frente al 14% de media en la UE y al 16% de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), el foro que reúne a los 38 países más desarrollados donde se diseñan políticas encaminadas a promover el crecimiento económico sostenible."El sistema fiscal de España reduce la rentabilidad neta del ahorro sensiblemente más que en el promedio de los países con los que nos comparamos", asegura el estudio, que indica que la tributación media efectiva de los productos financieros del ahorro en España es del 22%, superior al 16% del promedio de la OCDE y al 14% de media en la UE.El análisis detalla que la mayor carga fiscal la soportan los instrumentos de ahorro más conservadores, especialmente depósitos y bonos públicos, con una tributación efectiva media en torno al 30%, un punto por encima del dato de la OCDE (29%) y cinco más que la media comunitaria (25%). "Estos datos muestran que el sistema español grava de forma considerable incluso las decisiones de ahorro más prudentes, alejándose de enfoques más neutrales que minimizan distorsiones sobre el capital", sentencia el informe.El escenario para la renta variable también muestra una realidad similar. De esta forma, las acciones en España tienen una tributación media del 29%, muy por encima del promedio de la Unión Europea (22%) y de la OCDE (21%9); mientras que los fondos de inversión están grabados con un 27% frente al 24% de la OCDE y el 21% de la UE. Rescatar un plan de pensiones puede tributar hasta un 47%En los productos de ahorro a largo plazo la divergencia entre países es más pronunciada. Así, en planes de pensiones, España mantiene una neutralidad fiscal del 0% en la aportación, frente al tipo efectivo medio negativo europeo (-23%) y de la OCDE (-26%). Sin embargo, el rescate de las aportaciones realizadas tributa como renta del trabajo y, dependiendo de la forma que se elija -en forma de capital o en rentas- puede alcanzar tipos marginales máximos del 47% en el IRPF. Otro cifra que resalta el documento es que el tipo marginal máximo aplicable en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a las ganancias es del 30%, frente a un promedio de 20% para los países de la OCDE y un 18% para la europa comunitaria. Con estos datos sobre la mesa, el informe propone una serie de reformas para el sistema fiscal, como una reducción del tipo marginal máximo de las rentas del capital; compensar pérdidas en la base imponible del ahorro, mediante la supresión de los límites cuantitativos y temporales de compensación; o la elevación del límite de aportaciones a planes de pensiones deducibles en el impuesto sobre la renta hasta 5.000 euros anuales, frente a los actuales 1.500.
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